El
PGOU es el instrumento que dicta y regula el crecimiento urbanístico de la ciudad, y por ende, el crecimiento global de la misma (población, negocios, economía).
Si el
PGOU no diera lugar a nuevos barrios, la población tendría que crecer en otras localidades, al no poder levantarse nuevos edificios residenciales.
Si no se crean nuevos polígonos industriales, el precio de los pocos suelos disponibles subirían tanto de precio que cualquier pueblo con menos recursos que la capital sería mucho más atractivo para las nuevas industrias o de otras que necesiten más espacio para crecer (caso de La Carlota, Villafranca de Córdoba, Espiel, Almodóvar del Río, ...).
Y si mediante dicho plan no se programase la reserva de suelos necesaria para crear rondas de circunvalación, suelo para centros de salud, institutos, colegios, mercados, parques, ... al final terminaríamos con graves problemas como está ocurriendo en la zona de las parcelas entre Poniente y el Aeropuerto, donde no hay ni un solo metro cuadrado de parques, ni sitio donde ubicarlo.
Donde la conversión de la N437 en autovía chocará con problemas de espacio para llevarse a cabo, o la ampliación de la carretera que une esa nacional con el barrio de El Higuerón, en la cual las edificaciones se levantan a menos de 1 metro de la carretera, impidiendo su posible ampliación a pesar del elevado tráfico que soporta.
Pero los PGOUs tienen fecha de "caducidad", y es que este plan tiene unos plazos para ir liberando suelo a lo largo de su vigencia para que el crecimiento sea ordenado y no se genere una sobreoferta que provoque problemas de viviendas vacías sin compradores posibles.
El de Córdoba caducará en 2012, si bien es posible que, como consecuencia de la crisis, se prolonguen varios años su vigencia, ya que son varias las empresas constructoras que han solicitado moratorias en los plazos de edificación de sus promociones ante la malísima situación inmobiliaria.
Aún así, el ayuntamiento de Córdoba está llevando a cabo su tarea de ir urbanizando los terrenos previstos para que, cuando la situación económica mejore, las constructoras puedan levantar sus residenciales al ritmo que consideren oportuno.
Varios de esos nuevos barrios nacidos del PGOU son Turruñuelos, Santa Isabel y Ciudad Jardín de Poniente (la conexión de El Patriarca con El Tablero y San Rafael de La Albaida).
Como podéis observar en las fotografías, los 3 se encuentran en fase de urbanización, siendo el último anteriormente nombrado el que muestra un estado más avanzado.

Ciudad Jardín de Poniente

Turruñuelos (el que ya tiene las calles) - Santa Isabel (el que está empezando a trazar las calles)

Así será el barrio de Turruñuelos

Plano de las calles del barrio de Turruñuelos

Plano de las calles del Barrio de Santa Isabel (Este)

Barrio Cortijo del Cura, (falta la Torre Ñ XXI, situada junto a la Glorieta)
Por poniente la labor de urbanización va más avanzada, sin embargo en lo relativo a levante la llamada a ser la nueva Córdoba, un barrio de grandes dimensiones que permitirá unir Rabanales y el Parque Tecnológico con el barrio de Fátima, aún no ha visto actividad alguna relacionada con la urbanización de los terrenos.
Tras esta fusión de núcleos que hasta ahora estaban aislados urbanísticamente del casco urbano de la capital, las dimensiones de Córdoba serían de 14 km en Este a Oeste (empezaríamos en Las Quemadas y llegaríamos hasta El Higuerón), y de 10 km en sentido Norte Sur (desde Los Morales hasta La Torrecilla-Amargacena).
Pero el reto viene para el próximo PGOU, puesto que por poniente tenemos multitud de parcelas que han ocupado el espacio de natural crecimiento de la capital, por el norte la sierra limita las opciones de urbanizar y por el este nos encontramos también con parcelas, aunque por suerte con una menor densidad, pudiendo llegar hasta Alcolea sin grandes problemas.
En un artículo de marzo de este año traté sobre
las teorías urbanísticas que predicen cual será el crecimiento natural de la ciudad al encontrarse escollos.
Serán los técnicos de urbanismo y los políticos de entonces quienes tengan la última palabra de hacia donde debe dirigirse el crecimiento de Córdoba.