jueves, 25 de marzo de 2010

Aprovechamiento energético del entorno natural. La energía Geotérmica de baja temperatura

El gobierno de la nación vuelve a sacar planes anticrisis (no voy a entrar a debatir el éxito o la ausencia del mismo de dichos planes nacionales) haciendo referencia a la sostenibilidad.

Yo soy un convencido de que el sector energético puede incrementar su participación en nuestra economía, en la posibilidad de convertirlo en un sector productivo igual que la agricultura o la minería. Precisamente debería apostarse por la sustitución del sector minero por el sector industrial vinculado a la energía, logrando así reducir el impacto del cierre de las minas, y logrando un freno en el despoblamiento de dichas comarcas.

Pero me parece que el uso excesivo de la sostenibildad como solución a los males de la economía española no solo es un error, sino que hace un flaco favor a todo el sector de las energías renovables, pues al no lograr los objetivos previstos, la imagen negativa no solo será para el equipo de gobierno, sino también para estas energías y los sectores implicados.

La sostenibilidad a nivel energético debe encaminarse a seguir trabajando en las energías renovables y mejorar su gestionabilidad (sistemas de almacenamiento energético principalmente) así como mejorar la eficiencia energética, reduciendo el despilfarro.

Y una de las formas de mejorar la eficiencia energética es, como no podría ser de otra manera, aprovechar las características naturales de nuestro entorno así como adaptarnos al mismo, en lugar de querer domesticar a la naturaleza a nuestro antojo.

Como ejemplo de esa adaptación del sistema productivo al entorno donde se ubica os muestro:

"Los data center consumen mucha energía y se calientan, por lo que hay que ingeniárselas para buscar un sitio fresco donde los servidores funcionen de forma óptima y eficiente. Y cuando se trata de buscar sitios, el límite solo está en el cielo.

Últimamente estamos viendo ejemplos insólitos de utilización inteligente del espacio. Como el de la fotografía. Un data center en el interior de una cueva de 300 millones de años. Como la que hay en el oeste de Pennsylvania: el hogar elegido para un ultra eficiente data center. La piedra caliza es capaz de absorber 1.5 BTU por pie cuadrado (929 cm2). Unos ventiladores instalados en el techo empujan el aire caliente de los servidores hacia la pared de piedra, que es capaz de absorber el calor con facilidad reduciendo el consumo de energía de un 10 a un 15%.

Además de aquella antigua central nuclear alemana reconvertida en el data center más grande de Europa, los bunkers nucleares también son un lugar fresco y… seguro. Como este bunker sueco reconvertido en data center. El sistema es muy similar al de la cueva anterior, la piedra junto con las temperaturas bajas de la región es lo que se usa para enfriar de manera natural las máquinas la mayor parte del año.

Google consiguió esta patente para construir un data center en el mar. Parece de locos poner toda esa electrónica en el agua, pero en realidad, es una muy buena idea. El agua del océano enfría los servidores, mientras que las olas producen la electricidad para mantenerlo funcionando. Puede permanecer amarrado a puerto cuando las inclemencias del tiempo lo aconsejan o navegar hasta 3 ó 7 millas mar adentro desplazándose donde se necesite.

¿Y en el subsuelo de una catedral? (¿habrá un sitio más fresco que una catedral?). La catedral de Uspensky (Finlandia) marca la tendencia. En las profundas estancias bajo el suelo se encuentran los servidores. El calor se conduce mediante tuberías de agua y sirve de apoyo a la calefacción de las viviendas vecinas. Algo parecido a lo que quiere hacer IBM."

(información procedente de Ison21.es)

Pero no solo se utiliza la temperatura ambiental para la refrigeración de centros de servidores informáticos, sino que, en bodegas de La Rioja y Navarra ya hay ejemplos de aprovechamiento de la temperatura de suelo para mantener estable la temperatura de las bodegas (climatización), logrando con ello una reducción en el consumo energético para una misma producción, lo que demuestra que podemos reducir nuestra demanda energética sin sacrificar nuestro bienestar o nuestro nivel económico.

Esa debe ser la línea a seguir en la nueva economía, producir lo mismo pero con más eficiencia.