miércoles, 13 de mayo de 2009

La prueba del algodón en política

Un anuncio televisivo de detergente hablada de la prueba del algodón y decía "el algodón no engaña".

En política hay algodones que tampoco engañan, y esos algodones son las cifras de crecimiento demográfico, las de PIB y la tasa de paro.

Está claro que una ciudad que crece a un ritmo superior a la media nacional muestra ser un destino interesante para la gente de otras ciudades. Y ¿porqué es interesante?, pues la principal razón es capacidad de ofertar puestos de trabajo.
Las características propias de la ciudad como clima, seguridad, equipamientos educativos y sanitarios, oferta de ocio y entretenimiento, historia, ... también influyen pero son factores secundarios. Al fin y al cabo, de qué nos sirve que una ciudad sea muy bonita y segura si no hay opciones de conseguir un empleo.

Así pues, un gobierno (local y provincial) que no logra convertir a Córdoba en un destino interesante para propios y forasteros, es un gobierno ineficaz pues no está sabiendo vender correctamente a nuestra provincia como lugar donde crear empresas, donde quedarse o venirse a vivir, ... en definitiva, un sitio donde merece la pena asentarse.

Y un artículo del Semanario La Calle de Córdoba daba a conocer una cifra, a mi parecer, espeluznante: Durante el año pasado hasta 156 cordobeses al día hicieron las maletas y viajaron a cualquier punto de la geografia española para trabajar.
Esto significa que en 2008,
57.134 cordobeses se marcharon de la provincia para buscar un empleo.
Algunos se marcharían por aspirar a puestos no existentes en la provincia, pero no creo que los 57.000 aspirasen a ser Directores Generales de la ONU.
Si tenemos en cuenta que la segunda ciudad más poblada de la provincia (Lucena) tiene 41.698 habitantes y Aguilar de la Frontera 13.692 habitantes, estaríamos hablando de perder anualmente una población equivalente a la suma de Lucena y Aguilar de la Frontera por una mala gestión política.

Tal vez haya gente que opine que Córdoba se quedaría mejor sin ganar más población, pero cuando sean sus hijos quienes, queriendo quedarse a vivir en la ciudad, tuvieran que hacer las maletas y dejar atrás a su familia y amigos, la cosa cambiaría.
Por ello, la tasa de crecimiento de población, es un dato de referencia para evaluar una correcta gestión política al frente de un ayuntamiento o diputación.
El algodón no engaña, las cifras tampoco.