viernes, 31 de julio de 2009

Sin palabras. Viva la Guardia Civil

No logro entender como tras tres décadas de democracia y libertad aún tenemos que soportar cosas del franquismo. Me refiero a esa agrupación de cobardes delincuentes que bajo la falsa careta del nacionalismo vasco se dedica a matar toda persona que sea contraria a sus intereses económicos.

Y digo económicos porque, vistos los grandes cambios políticos vividos en estos 30 años, el rumbo de nuestro país dentro de la Unión Europea (donde cada vez más, las autonomías son algo trasnochado. Se busca aprobar una constitución que nos una a todos los europeos bajo unos mismos derechos y obligaciones, y las autonomías luchando por todo lo contrario.), la situación económica de las provincias vascas es positiva y ello gracias al resto de españoles que consumimos los productos de esa región española,... así pues, ¿qué justificación real tienen los pistoleros de ETA para seguir matando?
Como bien dijo la mujer de uno de los últimos asesinados por la banda terrorista: "ETA es un negocio". Está claro que cuando uno se acostumbra a ser un parásito que vive del sistema, amenazando y extorsionando para lograr el dinero que los mantiene... para qué cambiar.

Realmente no son más que simples delincuentes cuya forma de vivir es matar de vez en cuando para recordar que existen, ya que cada día son menos las personas que los apoyan, y de lo contrario terminarían por desaparecer por desidia de sus propios vecinos.

Ahora lo que toca es que las fuerzas de seguridad trinquen a esos cobardes asesinos (ya me gustaría a mi ver a un etarra en un cuadrilátero luchando contra un militar, un guardia civil o policía nacional) y que los jueces le impongan la máxima pena posible, previa modificación por parte del parlamento de la ley que regula la permanencia en la carcel de estos asesinos, para que no vuelvan a pisar la calle.
En todos los sistemas, o el indivíduo se adapta a la sociedad o termina por ser expulsado o aniquilado. Si los asesinos estos no quieren vivir en España, que hagan la maleta y se marchen a mitad del desierto de Gobi, que allí no les molestarán. Nadie les obliga a quedarse en nuestro país.

Sirvan estas letras de homenaje a todos los miembros de la Guardia Civil, Policía Nacional y demás cuerpos de seguridad y militares de nuestro país que cada día exponen sus vidas por progeternos al resto.
VIVA LA GUARDIA CIVIL.