jueves, 9 de abril de 2009

Cambios en política

Menuda sorpresa me llevé hace unos días cuando escuché en la televisión que Manuel Chaves era nombrado ministro de cooperación territorial.
Eso significa que ya no sería presidente de la Junta de Andalucía.

Independientemente del partido que gobierne, yo tengo una opinión muy clara al respecto:
8 años dan para desarrollar muchos proyectos políticos orientados a mejorar un país, una comunidad o una ciudad, y prolongar ese plazo no trae beneficios para nadie.

Tenemos la amplia experiencia política y democrática de los EEUU, donde se limitaron los mandatos de los presidentes a 2 legislaturas y donde les va bastante bien (no en vano son la principal potencia mundial en casi todos los aspectos económicos, sociales y políticos).

En un proyecto de construcción, desde que se plantea la posibilidad de edificar hasta que se entra en la vivienda se pueden llegar a tardar unos 3 ó 4 años (dependiendo de los plazos para obtener los permisos).
Cuando una persona aspirar a ser el presidente o alcalde acude a las urnas con un listado de proyectos que cree necesarios para todos. Está claro que el proyecto de un hospital o de una carretera no es tan fácil como el de levantar una casa, pero tampoco podemos llegar al extremo de casos como el Palacio de Congresos de Córdoba.
Por ello estoy seguro que avanzaríamos mucho más si se limitara la permanencia en el cargo a 2 legislaturas máximo, ya que estas personas forzarían la maquinaria política para poder ver realizado su proyecto político.
Además, por mucho que digan, cuando uno desarrolla la misma tarea durante 15 años, la rutina sustituye a la ilusión y no se implica uno de la misma manera en la realización del trabajo por muy profesional que se sea. Y el trabajo de presidente o alcalde no es diferente en este sentido que el de un profesor, conductor o barrendero.

Además, en los partidos políticos hay mucha gente preparada, generaciones de personas formadas que quieren trabajar por y para la ciudadanía, y mantener 12 ó 18 años a la misma persona en el mismo cargo impide un relevo generacional que debería ser mucho más natural y frecuente.

En nuestro país tenemos casos de personas que se mantienen en el cargo durante demasiados años, evitando que otros políticos bien preparados puedan aportar su grano de arena.
Por ejemplo, en Córdoba tenemos la misma alcaldesa desde hace 10 años, y por desgracia también seguimos con los mismos proyectos (aeropuerto, palacio de congresos, circunvalación,...).
En Andalucía hemos tenido 18 años al mismo presidente y nuestra posición económica en el conjunto nacional se ha mantenido constante. A nivel de PIB nos hemos mantenido como una de las últimas, se ha llevado a cabo una centralización administrativa en Sevilla al mismo tiempo que se lograban más competencias del gobierno central, lo que solo ha beneficiado a dicha ciudad, sin repartir puestos de trabajo de la administración pública por las demás provincias andaluzas,...

En definitiva, creo que la línea seguida por este presidente no ha sido muy positiva para gran parte de Andalucía, y un cambio habría sido la solución. Desde luego el dicho "más vale malo conocido que bueno por conocer" no es un planteamiento progresista (entendiendo progresismo como buscar el progreso y avance de una ciudad, comunidad o país independientemente del partido que ocupe el gobierno o la oposición).